domingo, 15 de diciembre de 2013

LOS LABERINTOS DE LOS OPOSITORES



       Llega fin de año y la cuenta regresiva de la salida del poder K se acelera notablemente, en lo formal quedan dos años más de gobierno pero en la realidad cada día que pasa es un día menos de poder real. Por eso los conflictos concretos y los inventados seguirán llegando a diario. Cristina tendrá cada día más rebeldes, si no hay cambios la economía empeorará un poquito cada semana y los funcionarios harán sobreactuaciones nefastas de poder como reflejo de autodefensa como la arbitrariedad manifiesta de la procuradora Gils Garbó. Si algo se puede asegurar del bieño 2014/2015 es que las sacudidas y turbulencias serán constantes.

     En este marco el accionar o la inacción de la oposición deja de ser un dato sin importancia para convertirse en un dato central de la actualidad. A la oposición se le termina el tiempo de pavear cual adolescentes con las hormonas en crisis de crecimiento, deberán ponerse los pantalones largos y pensar estratégicamente o asumir de una vez por todas que quizás no estén a la altura de las circunstancias.

    Por el lado del PRO la claridad prima, es un partido que crece en la ponderación de la gente y en la cantidad de legisladores nacionales y locales que tiene pero también es un partido donde su estrategia nacional para llevar a Mauricio Macri a la presidencia deja mucho que desear. Macri es más conocido que votado en ese contexto y salvo alguna alianza de última hora e improbable creación con algún referente importante del peronismo, no parece que se convierta en un aspirante presidencial con esperanzas serias de forzar un ballotage. Su inexplicble alianza con Cristóbal Lopez en la Ciudad, haciendo que la legislatura le condone una deuda de dos mil millones de pesos y renuncie a auditarle los números para evaluar su declaración de impuestos, justo cuando pide aumentar las tasas y contribuciones del resto de la población, NO es de ninguna manera una señal tranquilizadora para la gente. Negocios son negocios pero nunca votos.

    Hay otro bloque opositor que tampoco puede aspirar al premio mayor donde conviven mezclados los perdedores de siempre: Carrió, Stolbizar, la izquierda dura: Altamira y Cía, la extrema derecha: Biondini, Assef y otros; quienes siempre compiten por la presidencia, siempre pierden e ignoran que el Congreso es su techo electoral.

    Queda entonces, fuera del ámbito del peronismo y sus innumerables vertientes; analizar a la UCR que mantiene acrecentado su papel de principal partido opositor. Aún menguado en gran medida su poder en la provincia de Buenos Aires y casi desaparecida de la Capital Federal, aún así, es quizás la única alternativa válida hoy por hoy para presentarle batalla al kirchnerismo y los distintos peronismos. El radicalismo tiene presencia real en todo el país, estructura legislativa, intendencias varias, una gobernación y muchos votos del corazón. Pero carece de una enfermedad crónica y al parecer incurable: un internismo feroz por vanidades heridas de sus dirigentes. Y así hacen de la autodestrucción un ejercicio cotidiano. Ahora por ejemplo Ernesto Sanz acaba de ser elegido presidente del partido, es mendocino, un brillante senador nacional que en el 2011 bajó su candidatura presidencial porque era "desconocido" para el gran público en el país. Sin embargo vuelve a lanzar su precandidatura solo para bloquear las posibilidades del otro mendocino, este si conocido por todos , Julio Cobos que viene de arrasar en las últimas elecciones. Entonces en vez de fortalecer a un precandidato presidencial instalado en la opinión pública, con miles de votos propios, para ganarle las PASO al Frente Progresista de Binner y sus aliados y así encabezar una fórmula ganadora, la salvaje interna radical solo busca la forma de debilitarlo a Cobos aunque así, al menos hoy, se esté condenando a la UCR a otra derrota segura.

     La posible crisis política por venir surge de este presente, una oposición sin votos, sin proyecto o sumergida en una interna suicida y un oficialismo que se debilita día a día, a la vez que será sometido a una venganza segura de los humillados del kirchnerismo unida a la naturalmente salvaje y sangrienta interna sucesoria del peronismo.

    Hay una oportunidad histórica de sacar al peronismo de la Casa Rosada en el 2015, que además es una necesidad imperiosa para la salud institucional de la República, lo que no se ve hasta este instante es que la oposición haya captado ese mensaje y actúe en consecuencia. ¿Despertarán o seguirán dormidos como hasta ahora?. Ya lo veremos.

Osvaldo Igounet
copyrigth 2013

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