domingo, 25 de mayo de 2014

BERUGO CARÁMBULA DESNUDA AL ¿PROGRESISMO? NACIONAL & POPULAR

 


   Ser progresista está de moda, igual que ser nacional y popular, tener tendencia a la izquierda, ser garantista, apoyar la Venezuela de Maduro y Chavez o putear al Fondo Monetario. Hay quienes hacen todo eso porque está es in, otros porque siguen la corriente, una buena parte porque cobra de una forma u otra del gobierno una cantidad X de dinero todos los meses, algunos porque están genuinamente convencidos y otros porque son decididamente unos "salames" próximos a desencantarse. También están los hipócritas, personas que alguna vez se encuadraron dentro de alguna de las categorías anteriores y ahora hacen como que... Pero ser o hacer creer que sos progre y que compraste el modelo tiene sus costos, por ejemplo no poder explicar ni justificar el volver a caer en los mandatos del FMI, no poder defender con seriedad la riqueza de la mayoría de los funcionarios, sean o no "abogados exitosos", soportar devaluaciones abruptas, enfriamientos de la economía, tasas de interés usurarias, despidos y suspensiones al caer, Boudou, Bonafini y Milani, todo eso con cara de la jefa es lo más grande que hay.

   Claro que no todo pasa por la política, pero el relato kirchnerista hizo que algunos hipócritas descubrieran las ventajas del buen mentir y otros tuvieran la excusa perfecta para hacerlo. Es que el relato tan burdamente concebido e implementado, después sirvió para todo. Y así aparecieron infinidad de ciudadanos antiimperialistas, casi procubanos, que se mueren por ir a Disney o Las Vegas; una catarata de defensores de los planes sociales más infames y clientelares que si ven un pobre de cerca se desmayan mientras suelen irse de picnic a los malls más renombrados. Tipos de alta sensibilidad social, la mayoría bizarros (e inexplicables) nuevos ricos que usan camisas que cuestan cuatro dígitos mientras se desgañitan pidiendo que la oposición no anule la Asignación Universal por Hijo si llega al gobierno.

   Entre esta calaña de personas que dicen ser o tener tendencias de izquierdas pero suelen vivir en la más tradicional derecha, se encuentran buena parte (no todos) de los miembros de nuestra perfumada colonia artística en especial los actores. Actores, algunos que conformaron un nuevo sindicato pro cristinista para defender los derechos de imagen y cobrar por cada repetición emitida, con la excusa del uso de la fama de cada uno y para ayudar a aquellos colegas que ya no trabajan, pero que están denunciados por sus pares de Europa por manejos turbios de esos fondos. (Ida por la ramas: este asunto de cobrar por las repeticiones si bien fue aprobado por ley por este gobierno en un manejo bastante demagógico del tema deberá en algún momento discutirse de nuevo por que, por ejemplo, cuando un particular o un museo compra un cuadro después no debe pagar regalías cada vez que lo exhibe o alguien lo aprecia me parece ¿no?, listo volvamos al tema central). Y también están los directivos de AAA (Asociación Argentina de Actores y el directorio de la OSA (Obra Social de Actores) quienes siempre han defendido sus derechos con un discurso muy progresista, humanista y de tendencia socialista, mientras que se enfrentan con la otra entidad por el manejo de los fondos y la "amistad" con Cristina. Así Pablo Echarri, Andrea del Boca, Gastón Pauls y tantos otros viven de la teta oficial -que pagamos todos- escudándose en un discurso de pura palabrería humano-socialista. Sanata bah.




   Pero un día un señor actor, Berugo Carámbula, querido por todo el público, enfermo de Parkinson, que se comió todos sus ahorros entre los gastos de su enfermedad, el no poder trabajar y nuestra bendita economía; termina internado en un hospital público por no tener obra social. Y descubrimos como los muy humanos artistas vernáculos envían comunicados institucionales mas propios de alguna multinacional inhumana y explotadora, diría el relato, y no de una obra social de nuestros tan sensibles actores. ¿Y el progresismo, y el humanismo, y la solidaridad, y el compañerismo y el ser socialista?, ¿todo eso se fue por el inodoro de la cuota impaga en la obra social del gremio que supuestamente representa al arte y la sensibilidad?.

  Los actores oficialistas que tanto defendieron su arte para justificar la millonada que le sacaron al gobierno nada dicen, buena parte de los demás actores que sanatean hace años con el arte y la humanidad del artista también callan. Las entidades se manejan como empresas sin corazón y salvo honrosas excepciones nadie socorre en la mala a un grande como Berugo Carámbula. Por supuesto que no tienen obligación legal alguna, pero si fueran consecuentes con sus palabras de siempre..., claro que de los mismos actores que proclamaban somos actores queremos actuar y que ahora son conductores, panelistas, jurados o críticos de productoras como Pol-ka (gran generadora de empleo genuino) cualquier cosa se puede esperar.  En especial de los actores oficialistas que tanto dinero han cobrado estos años y no destinan un cobre a, por ejemplo, saldar la deuda de Berugo con la obra social y reafiliarlo.

   Es una pena enorme el momento cruel que padece una grande como Carámbula pero deja al descubierto, una vez más, como se maneja la chantada nacional y popular en todo nivel pero en especial en lo ideológico. Menos mal que nuestra tan denostada Ciudad de Buenos Aires aún mantiene a sus hospitales públicos y en especial al Pirovano que tan bien esta cuidando del actor, porque por esas paradojas del destino, es en la ciudad donde el supuesto giro a la derecha es más pronunciado el único lugar que le dá una mano a Berugo cuando ahora que la necesita. ¿Qué cosa no?.

Osvaldo Igounet
IGOUNETNOTICIAS
copyrigth 2014
 

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