domingo, 16 de febrero de 2014

Editorial: VENEZUELA, ¿TODO VALE EN DEMOCRACIA?

                                   Escribe Osvaldo Igounet


      La Democracia, así con mayúsculas, es el sistema por el cual el ciudadano y el pueblo en su conjunto deciden quienes serán sus mandatarios, legisladores, representantes, gobernadores, intendentes y demás cargos disponibles. La democracia es un sistema de autogobierno que nos fue heredado por la maravillosa cultura helénica (Grecia Antigua) y que en sus ciudades estado se practicaba habitualmente. En esas épocas remotas los ciudadanos se reunían en el ágora o plaza pública a discutir los temas del día y se llegaba a decisión final mediante el voto directo de cada uno de ellos, ganaba la postura que tuviera mayoría simple.

     Claro que en la antigua Grecia (Atenas), los ciudadanos eran pocos en comparación al número total de habitantes, motivo por el cual este sistema de democracia directa se podía implementar sin ningún contratiempo. Hoy sería imposible desde lo fáctico que todos y cada uno de los temas de resolviera de esa manera, aunque hay algunas excepciones: cuando hay elecciones generales para elegir autoridades y en algún asunto de importancia suprema donde se llama a un plesbicito popular, como pasó con el tema Beagle en el gobierno del Dr Alfonsín. Por eso la democracia se agiornó y los países pasaron de ciudades estado, feudos o provincias semiindependientes a constituir naciones, que se ordenan jurídica y políticamente para ser repúblicas; y en una república el concepto de democracia moderna mutó de directa a indirecta.. Una democracia indirecta es aquella donde el pueblo gobierna a través de sus representantes, quienes (deberían) cumplir el mandato popular. Por eso el Preámbulo de nuestra Constitución dice que el pueblo de la Nación Argentina elige para su gobierno el sistema Representativo, Republicano y Federal. Que significa que elegimos ser una república con democracia indirecta y un sistema federal de gobierno para respetar las autonomías provinciales; igual que tantos y tantos países del mundo.


                                El principio del fin...(pobre Venezuela).


     Ahora bien, y si se me permite la parábola, en el derecho penal hay argucias legales que son permitidas o al menos pasibles de ser aplicadas por los abogados defensores en general. Ellos, los abogados defensores, suelen ser expertos en la letra chica del Código Procesal Penal y están siempre atentos a cualquier violación u olvido de la reglamentación para beneficiar a su cliente. Por eso solemos ver asesinos o violadores que por algún defecto formal en su arresto o toma de declaración salen en libertad. En el caso de Ángeles Rawson, por ejemplo, la defensa del imputado Mangeri sigue haciendo hincapié en que la primera fiscal de la causa al escuchar la "confesión" del portero volvió la declaración de testimonial en indagatoria, para lo que no estaba habilitada en ese momento y sobre esa base pretendían desnaturalizar y desechar todos los demás elementos de la causa. Vale decir sin importar que un delincuente sea culpable, aún de delitos aberrantes, si se comete algún pequeño (supuesto o real) error de procedimiento hay que soltarlo. Como si olvidarse u omitir un detalle formal sea más importante que la persona asesinada, secuestrada o violada. Esto se ve todos los días y aunque sea legal no deja de ser profundamente inmoral y de baja estofa; y es lo que nos lleva a preguntarnos si el derecho a la defensa consagrado en la Constitución significa que: a) ningún acusado o imputado sea juzgado, encarcelado y sentenciado injustamente y cuente con todas las garantías del debido proceso o b) que abusando de esas garantías sea función del defensor librarlo de la cárcel o pena que le corresponda a como dé lugar...


                                         ¡¡¡¡Pobre Venezuela!!!!

     Lo mismo pasa con el sistema democrático, donde a veces los gobiernos suelen hacer uso y abuso de su legalidad de origen. Es cierto que si un presidente es electo en elecciones libres y transparentes su legitimidad es a todas luces indudable y hasta diría, sagrada. Pero, ¿es siempre así?. Qué pasa cuando ese gobernante incumple con las promesas de campaña, cuando hace todo lo contrario a lo prometido y no por impedimentos de la realidad sino por decisión propia. Es recordado el caso del presidente Menem cuando declaró muy suelto de cuerpo: "si decía lo que iba a hacer no me votaba nadie..." y entonces prometió salariazo y revolución productiva en lugar de privatizaciones salvajes. Son muchos los ejemplos de gobiernos que habiendo sido electos y conformados de manera legítima y legal, después de un tiempo abusan o denigran a esa origen positivo. En Argentina, por caso, la presidenta Cristina Kirchner electa dos veces en la más estricta legalidad y legitimidad, termina dañando tales virtudes cuando se maneja no como una presidenta cabeza de un país republicano y democrático sino como si fuera un miembro de la realeza antigua o una líder mística de un país bananero, que lo fuimos pero creíamos haberlo superado; de allí que se enoje tanto cuando alguien le marca los límites legales de su mandato y por ende obstruye su suprema voluntad.

    Pero sin dudas el caso actual más dramático es el de Venezuela, donde un presidente Nicolás Maduro desconoce lo que es ser el primer mandatario de una República moderna. Maduro a diferencia de Cristina fue electo en elecciones de dudosa transparencia, con resultados muy ajustados y sospechados, y por lo tanto aunque finalmente tenga la legalidad del gobierno nunca poseyó la legitimidad indispensable. Pero además se ve a si mismo como el heredero natural del chavismo, aunque sabe que no lo es, y termina sobreactuando la tan mentada revolución bolivariana. Pero, al igual que nuestra presidenta, también se cree con dotes y poderes superiores a los que le marca la ley y actúa como un dictador de opereta, cosa que Cristina no quiso o no pudo hacer. Así Maduro de manera antidemocrática, pero escudado en la democracia, censura a la prensa libre, conculca libertades individuales y económicas, sume al país en el desabastecimiento -no hay papel de diario ni papel higiénico por caso- como en Cuba falta a nivel pueblo todo artículo de tocador o autos modernos. Venezuela es el único país petrolero y miembro de la OPEP que es más pobre cada día, porque Maduro y su gobierno no sólo tienen actitudes dictatoriales, y nadan en un manto de corrupción delictiva y política, sino que son profundamente incapaces de manejar con eficiencia la cosa pública. Para decirlo con pocas palabras: Maduro traicionó al sistema democrático que lo llevó al poder, es él quien viola las normas de un sistema republicano de gobierno actuando como Juan Sin Tierra cuando Ricardo Corazón de León estaba secuestrado en la Inglaterra del primer milenio; es él quien conculca las libertades del pueblo en especial la libertad política de estar en desacuerdo u manifestarlo en la calle. Es Maduro, no la gente, quien persigue opositores y pasó de presidente democrático a tirano de país  bananero. Es Maduro (y antes Chavez) quienes convirtieron a un gran país en una sombra de sí mismo.

     Yo descreo de la Ley que deja en libertad a un asesino sólo por una discusión semántica o porque en el allanamiento tocaron dos veces a la puerta y no tres, porque permite que el sistema legal esté al servicio del victimario y no de las víctimas. Y también descreo de el mandato democrático de un gobierno que elegido en las urnas luego reniega de ellas y hace uso y abuso de poder. Cuando un gobierno se transforma en una tiranía real o en ciernes renuncia a los beneficios de la democracia y ya no debería poder invocar ese origen para protegerse. Con error formal o sin él los delincuentes peligrosos deberían estar presos siempre, sin excepciones. Y un gobierno que traiciona al pueblo que lo votó y se burla del sistema democrático que lo llevó al poder, deja de ser un gobierno popular y legal y pasa a ser una tiranía. Y amigos míos, está muy bien que la gente se rebele contra las dictaduras, en especial dictaduras como la venezolana, que se escuda en la fachada de la democracia para desacreditar a los opositores y justificar lo injustificable, mientras que como buenos cobardes que son ni siquiera pueden reconocer lo que son: rasputines con poder ejerciendo, una dictadura camuflada de democracia, lobos vestidos de corderos, delincuentes con banda presidencial.

    Ojalá Venezuela, querido país, logre liberarse de tales personajes nefastos. Desde aquí y en lo que pueda todo mi apoyo a quienes creen que Venezuela estará mejor cuando Maduro de vaya y/o lo corran del poder.

Osvaldo Igounet
IGOUNETNOTICIAS.COM
copyrigth 2014
    



   

   

2 comentarios:


  1. Una mirada tendenciosamente destituyente y deslegitimadora de la primera mandataria argentina, sobretodo cuando tilda las actitudes de CFK como de dictadora de república bananera, siendo que dicha descalificación no se condice con ningún aspecto de la realidad, puesto que CFK no utiliza tonos prepotentes en su discurso ni aplica medidas sin argumentar ante el pueblo cuales son sus objetivos, la problemática a superar y de que recursos se valdrá para aplicar la misma. Por ende esta crítica tendenciosamente descalificatoria, no es mas que otra de las tan reiteradas mentiras en forma de otra mini-operación maliciosa mas, perpetrada por un militonto de derecha que defiende los intereses de los sectores mas miserables, ricos, inmorales y cipayos de la Argentina y/o Latinoamérica, sectores que nunca dejan de procurar el retorno del neoliberalismo saqueador de los pueblos y las políticas de entrega de las soberanías latinoamericanas al establishment internacional causando desgracia a los pueblos de latinoemárica.

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  2. Gabriel, quizás yo sea o no un militonto de la derecha, los ricos y los cipayos; lo que seguro no soy es un inocente que cree en cuentos de hadas. Mi obligación como periodista de opinión es hacerlo (opinar) con absoluta sinceridad y convicción. Pero no soy yo el millonario, amante de la Quinta Avenida y militante de los placeres del "pertenecer", ni le dueño de hoteles 5 estrellas a los que nunca el "pueblo" podrá acceder. Le concedo que a lo mejor exista algún error en mi línea argumental, pero no se engaño, si alguien no defiende la izquierda, los pobres, ni sueña con ser un ama de casa nacional y popular es la presidenta Kirchner.

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