miércoles, 8 de enero de 2014

Historia: EINSTEIN, EL FÍSICO CREYENTE

    El año 1905 fue especialmente fructìfero para Albert Einstein desde el punto de vista de su desarrollo como precursor de la fìsica moderna pues todas sus grandes teorìas fueron desarrolladas y escritas durante ese magnìfico año. A pesar de trabajar como inspector de patentes de tercera clase, debìa ganarse el pan, usò su tiempo libre en la investigaciòn, profundizaciòn y dokumentaciòn de los conceptos que lo harìan famoso tiempo despuès.
         En especial llegò a la ecuaciòn E = M. C2 que permitiò lograr fusiòn de àtomo y  tambièn pudo llegar a descubrir la Teorìa de la Relatividad General que tan famoso lo hizo mundialmente. Einstein vislumbrò estas maravillas de la fìsica dàndoles una indudable aura de misticismo puesto que èl que creìa en la existencia de Dios remitìa estos conocimientos al Ser Supremo; buscando una trascendencia mayor a la simple aplicaciòn pràctica que los positivistas le atribuirìan a todo descubrimiento. En algún punto el conocimento cientìfico de Einstein tenìa la misma connotaciòn filosòfica que le dieron a las matemàticas sabios anteriores como Descartes y el loco Pitàgoras, por ejemplo. Y fue justamente la defensa de esta filosofìa de Dios el motivo del descubrimiento de la fìsica cuántica.
 
 


   Antes de avanzar en estos conceptos tal vez sea de utilidad explicar en que consistìeron las famosas teorìas de Einstein, para aquellos lectores que no estèn familiarizados con ella, màs allà del nombre:
Ecuaciòn E = M . C2: Energìa igual a Masa por C al cuadrado. Es una ecuaciòn aparentemente sencilla que encierra en sì misma incluso la teorìa del Big Ban desarrollada dècadas despuès. Propone que una partìcula libera una cantidad de energìa x que es equivalente a su masa y que potenciada resulta en una potencia mayor y que este reacciòn desarrollada en cadena despliega una energìa enorme. Asì la bomba atòmica arrojada en Hiroshima sòlo tenìa 0,6 % de masa que con la fòrmula antedicha se convirtiò fusiòn nuclear mediante en la liberaciòn de 12 kilotones de potencia destructiva. Años despuès se utilizò esta misma fòrmula invertida para explicar el origen del universo: el Big Ban o la gran explosiòn. Era aplicada al revès pues la energìa liberada era tal que finalmente se fue ,digamos, uniendo hasta formar masa que es el material còsmico del cual esta conformado el universo. La aplicaciòn de esta fòrmula que llevò a la bomba atòmica partiendo de un pequeño volumen de masa explica ademàs el poder de las estrellas como el Sol y sus explosiones solares que son en definitivas explosiones atòmicas naturales.

Teorìa de la Relatividad General: Isaac Newton descubriò la gravedad, se recuerda la anècdota de la manzana, y sus estudios posteriores le dieron a la gravedad tambièn velocidad y consecuencias; pero Newton jamàs pudo explicar què era la gravedad. Es decir Newton descubriò y describiò una fuerza que en escencia nunca supo realmente que era y por que se formaba, allì es donde la teorìa de Einstein juega el papel que tanta fama y prestigio le diò. Albert Einstein nos dijo que cosa es la gravedad exactamente.
 
La cosa es asì: los planetas orbitan alrededor del Sol, ahora bien cada planeta como objeto sòlido es materia o sea tiene masa que orbita en determinada forma siguiendo una trayectoria que esta conformada de energìa.La densidad de la masa planetaria es tal que en determinados puntos achata o curva la trayectoria que sigue, bueno esa curvatura es la Gravedad, afectando tambièn al tiempo y espacio. Y dècadas màs tarde este descubrimiento derivò en las aplicaciones que le permiten a un satèlite orbitar la Tierra, calcula trayectorias de naves espaciales e incluso los sistemas GPS se basan en la relatividad general. O sea el mundo moderno existe por Einstein, de alguna forma.

       Estos descubrimientos y sus aplicaciones pràcticas lo llevaron a Einstein a creer que podìa explicar y predecir cada suceso del Universo mismo. El dominio del tiempo, el espacio y las reglas que rigen la Creaciòn podìan dar en una aplicaciòn lineal de las causas la predicciòn de sus consecuencias. Asì èl se convertìa en una suerte de intèrprete de los hasta entonces indescriptibles designios de Dios. Durante algunos años todo anduvo bien y su prestigio creciò en todo el mundo, sus teorìas parecìan infalibles y las explicaciones a todas las cosas estaban a una o dos fòrmulas de distancia si se aplicaban los principios generales de sus teorìas madre. 

 En determinado momento a los cientìficos se les diò por explicar el tema de los colores que segùn creìan entonces se emitìan en forma de rayo, digamòslo asì, hasta que Einstein aplicando sus conocimientos los describiò como ondas de luz, cosa que claro era cierta. Pero tambièn descubriò que los colores estaban formados por minùsculas partìculas llamadas, màs tarde, fotones y que el llamò micro partìculas o micro elementos; y por supuesto Einstein supuso que podìa predecir su recorrido y duraciòn y demàs particularidades basado en lo exacto de sus deducciones y en lo inevitable de las cosas.
 
  Pero un colega y competidor de Einstein, cuyo nombre no viene al caso, dictaminò que si a los fotones se los observaba aunque sea mìnimamente se producìan alteraciones casi imperceptibles en ellos. Dicho en catellano claro, si los mirabas los fotones ya no se comportaban igual que antes de ser observados. Y claro si esto era asì la posibilidad de predecir con exactitud su comportamiento posterior se desvanecìa por completo y con ello todo el meollo del sistema de creencias cientìficas-religiosas que Albert Einstein defendiò toda su vida.
        Esto se tradujo en incontables enfrentamientos dialècticos, filosòficos y cientìficos entre ambos contendientes. Einstein que de algùn modo creìa haber develado el idioma de Dios no podìa consentir que el plan divino ya no fuera predecible o descifrable por èl y mucho menos por una casi imperceptible mutaciòn en una minipartìcula tan insignificante como un fotòn. A tal punto llegò el entredicho que Einstein le dice a su cuestionador que la obra de Dios no es azarosa porque Dios no juega a los dados y la respuesta inteligente e irònica que recibiò fue " deje que Dios haga con sus dados lo que quiera...".

        De esta disputa surgieron , entre otras, dos grandes cuestiones. Una fue que del estudio de las micropartículas como los fotones con sus cambios, aplicaciones, etc, nació la física cuántica; la otra fue que Einstein convencido de sus razonamientos trató de unir la Teoría de la Relatividad General con la física cuántica buscando el punto que eliminara las contradicciones existentes en un tratado que no pudo terminar porque falleció en plena tarea. La relatividad general y las nuevas variantes de la física le siguen dando nuevas soluciones al mundo y tambièn abriendo nuevos interrogantes, sin embargo los grandes dilemas de la filosofìa siguen sin tener respuestas, esas que Einstein se empeñó en encontrar cuando la muerte lo sorprendió. Einstein el genio de la fìsica moderna que siempre creyò en la existencia de Dios a tal punto que se consideraba el intérprete de lo divino como un egiptólogo frente a nuevos jeroglíficos.

Osvaldo Igounet
IGOUNETNOTICIAS.COM
copyrigth 2008 y 2014
 
 

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