Osvaldo Igounet Buenos Aires ciudad, hermosa, atrapante, maravillosa donde nací y a la que vi cambiar y progresar en estos últimos 58 años. Una Buenos Aires que en la última década se convirtió en una urbe del primer mundo con obras a cada paso y transformaciones profundas, estructurales y estéticas que para un porteño de ley como yo me hace inflar el pecho de orgullo. Buenos Aires mágica y peligrosa; Buenos Aires te amo pero ya no te extraño. Ya no, ya no más. De a poco Buenos Aires amada te llenaste también de ruidos insoportables, de peligros taimados, de repente ya no estaba el policía de la esquina, tus vías y adoquines trocaron en asfalto, los vecinos dejamos de matear en la vereda y todos nos volvimos extraños y desconocidos. Se acabaron los festejos comunales, los bailes de carnaval, las fogatas de San Pedro y San Juan, jugar en plena calle; te volviste hostil, desconocida, distante y poco a poco me fuiste echando. ...